COMPENDIO DE CRIATURAS
(Breve y sumaria exposición de organismos ingeniados)
Por: Caridad Botella
Adentrarse en el trabajo de Valeriano Lanchas (Bogotá, 1976) supone retar el entendimiento preconcebido de las nociones de intérprete y autor para entender la posibilidad de una fusión, de la flexibilidad y la conexión que puede existir entre ambos. ¡Atención! Este no es un ejercicio recomendado para puristas de ninguna clase, no es apto para personas con pensamiento estanco: la obra plástica de Lanchas es una oda al diálogo entre las artes. Compendio de criaturas es una invitación a atravesar las fronteras entre la creación artística, la literatura y la música para habitar un territorio híbrido que se nutre de todas estas disciplinas.
A través de la lógica de lo inventado, entramos a un bosque de historias y personajes en el que asistimos a la liberación de la fantasía y la creatividad como resultado de un torrente de doble vía. Uno trazado por diálogos centenarios que entran en la cabeza del intérprete de un sin fin de óperas y otro en el que al intérprete, convertido en autor, le brotan mundos imaginarios de con un sapito niño, con expulsores de moscas, luchas entre hombres y bestias, vacas compuestas de otros seres, pájaros robot y muchos más. En el flujo de este torrente de lenguaje personal el artista ejerce su derecho inevitable a la libertad de creación, regido por el sentido del humor, la irreverencia y la necesidad de darle vida a unos mundos a los que ingresamos gracias a pistas literarias en las que se cuentan situaciones tan vehementes e inverosímiles como: “Niña se estrena en la desconcertante, sobrante y prescindible brega de pasear marionetas tres veces al día como si de perros se tratara.” Estas pistas son los puentes que Lanchas tiende al espectador para ir más allá de la imagen, para entrar en el detalle de los gestos, de las facciones y situaciones que se dan sobre el papel.
Una vez superada la ráfaga de conexiones y pulsaciones que se producen al ver estas obras, se abre una ventana algo subversiva hoy en día: la posibilidad de entender que todos tenemos la capacidad de imaginar y salirnos del pensamiento establecido por el tiempo y las metas como derecho fundamental de nuestra existencia.

